MEJOR HABLAR DE AMOR

POR GASPAR HERNANDEZ CAAMAÑO

MUJERES. AMOR Y MUERTE

Arthur Schopenhauer, filósofo alemán, es el autor de un opúsculo titulado El Amor, las Mujeres y la Muerte. Pero no voy hablar de tan iluminado pensador, al que le copio su título para aludir al crimen que es noticia en la comarca. El asesinato del ex director del Instituto de Medicina Legal de Barranquilla ocurrido en una madrugada de Mayo pasado en una residencia del barrio Cevillar. Y dicha muerte es noticia de hoy por la captura de la viuda  bajo la acusación de ser la determinadora (autora intelectual) del «varonicidio», una nueva categoría del homicidio en Colombia, para oponerlo al «feminicidio», de reciente legislación en el país.

Y prefiero hablar de ese crimen por que la crónica cuenta, según los diarios y telenoticieros de la localidad, de ser un » crimen por amor». Y hasta he escuchado decir que por «desamor». Los abogados dirían es un crimen pasional. Me imagino que por ser la acusada una mujer. Esposa del difunto y amante de uno de los miembros de la banda criminal, el conductor del carro familiar. Para mi realmente es un crimen vulgar, pues concibo el matar por amor un arte. Y no es pasional por no ser resultado de un «rictus», una cólera, sino el frio cálculo de unos bandidos de barrio, sin profesionalismo. Y no crean que estoy haciendo apología del delito, solo describo, a mi manera, lo sucedido.

No hay crimen de amor, para mí, sino en las novelas. Las románticas o las trágicas. Soy un convencido  el amor no mata, sino que resucita. Y el desamor sencillamente no es amor. Por eso el crimen de Cevillar es vulgar. Ejecutado por actores ignorantes, no solo en el arte de matar (por amor), sino en el arte de amar. Y el amor no mata, porque el amor edifica al ser humano. La ambición y la falta de educación sexual o amorosa son las causas de esta muerte de un profesional de la vida. Todavía no hemos aprendido a amarnos como manda la biología y por eso nos quitamos la vida.

Los triángulos amorosos conviven en Francia en el Palacio Les Elisseos. Acá se llaman «cachos» y son censurados por los chismes de barrio. En ninguna  universidad de este país de viudas enseñan qué es la infidelidad, pues aún nos regimos por la Epístola de San Pablo.  Y la socio biológica del animal humano qué maestro de escuela la sabe? Insisto si en Colombia se enseñara a amar no existirían crímenes como el de Cevillar. Amen. Resuciten.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.