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LA HISTORIA DE UN HOMBRE LLAMADO PEDRO NAVAJA O EL CLIMAX DE LA CANCION CRONICA

 

 

Profesor de la Universidad del Atlántico,
Magíster en Administración Educativa de la Universidad de Antioquia,
candidato a Doctor de New Port University, Florida, USA,
salsero impenitente.

Mi música no es política, una salsa protesta. Ese es el modo como ha tratado de llamarla alguna gente que no sabe cómo llamarla. Mi música es una canción urbana. Soy consciente de que lo que hago quizá no tenga impacto de la moda, es un producto a largo plazo. La canción, además de entretener, educa e informa. Es un trabajo que requiere dedicación…. Me interesa experimentar».

Rubén Blades

 

 

 

 

 

 

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar
con el tumbao que tienen los guapos al caminar…

Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
va recorriendo la acera entera por quinta vez
y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
que el día está flojo y no hay clientes pa’ trabajar..

 

 

 

Un carro pasa muy despacito por la avenida,
no tiene placas pero to’s saben que es policía…

 

 

Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver, esa mujer
y va a guardarlo en su cartera pa´ que no estorbe,
un treinta y ocho «Smith & Wesson» del especial
que lleva encima pa’ que la libre de todo mal
Y Pedro Navaja puñal en mano le fue pa’ encima,
el diente de oro iba alumbrando to’a la avenida…

 

 

Yo que pensaba hoy no es mi día, estoy salá,
pero Pedro Navaja, tú estás peor, tú estás en na…

 

 

 

Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió,
no hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró,
solo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
Cogió el revólver, el puñal, los pesos y se marchó
y tropezando se fue cantando desafina’o
el coro que aquí les traje y da el mensaje de mi canción:
La vida te da sorpresas,
sorpresas te da la vida, ay, Dios

 

 

 

Y como en una novela de Kafka,
el borracho dobló por el callejón

 

 

 

 

 

Pedro Navaja

Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar,
con el tumbao que tienen los guapos al caminar,
las manos siempre dentro ‘el bolsillo de su gabán
pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.
Usa un sombrero de ala ancha de medio la’o
y zapatillas por si hay problema salir vola’o,
lentes oscuros pa’ que no sepan qué está mirando
y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando.
Como a tres cuadras de aquella esquina una mujer
va recorriendo la acera entera por quinta vez
y en un zaguán entra y se da un trago para olvidar
que el día está flojo y que no hay clientes pa’ trabajar.
Un carro pasa muy despacito por la avenida,
no tiene marcas, pero to’ saben que es policía.
Pedro Navaja, las manos siempre dentro ‘el gabán,
mira y sonríe y el diente de oro vuelve a brillar.
Mira pa’ un la’o, mira pa’l otro y no ve a nadie,
y a la carrera, pero sin ruido, cruza la calle.
Y, mientras tanto, en la otra acera va esa mujer
refunfuñando pues no hizo pesos con qué comer.
Mientras camina del viejo abrigo saca un revólver
y va a guardarlo en su cartera pa’ que no estorbe,
un treinta y ocho «Smith & Wesson» del especial
que carga encima pa’ que la libre de todo mal.
Y Pedro Navaja, puñal en mano, le fue pa’ encima,
el diente de oro iba alumbrando to’a la avenida,
mientras reía el puñal le hundía sin compasión,
cuando de pronto sonó un disparo como un cañón…
…cayó en la acera mientras veía a esa mujer
que, revólver en mano y de muerte herida, a él le decía:
«Yo que pensaba: hoy no es mi día, estoy salá’,
pero, Pedro Navaja, tú estás peor: no estás en na'».
Y créanme, gente, que aunque hubo ruido nadie salió.
No hubo curiosos, no hubo preguntas, nadie lloró.
Sólo un borracho con los dos cuerpos se tropezó,
cogió el revolver, el puñal, los pesos y se marchó.
Y tropezando se fue cantando desafina’o,
el coro que aquí les traje y da el mensaje de mi canción:
«La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida», ¡ay, Dios!…
…matón de esquina, el que a hierro mata a hierro termina…
…Maleante pescador, mal anzuelo que tiraste,
en vez de una sardina un tiburón enganchaste…»
…Cinco millones de historias tiene la ciudad de Nueva York…
Como decía mi abuelita: «El que ríe último, ríe mejor»…
…Cuando lo manda el destino, no lo cambia ni el más bravo,
si naciste pa’ martillo, del cielo te caen los clavos….
…Barrio de guapos, cuida’o en la acera, cuida’o, camarada,
que el que no corre vuela…
Como en una novela de Kafka
el borracho dobló por el callejón…

 

 

 

 

 

 

 

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p align=»JUSTIFY»>© Jairo Eduardo Soto Molina
LA CASA DE ASTERIÓN ISSN: 0124 – 9282

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